Fue uno de los cuadros más recordados de la vieja
guardia del fútbol cordobés. Fue campeón del Oficial de la Liga y
exhibió la calidad de su fútbol exquisito en los principales escenarios
porteños.
El año 43 despegaba
las últimas hojas del almanaque mientras los cordobeses se preparaban
para recibir la Nochebuena. La fiebre desatada por conseguir algunos de
los alimentos que por entonces escaseaban como consecuencia de la
Segunda Guerra Mundial, le había dado a los distintos mercados y
almacenes de la ciudad un aspecto diferente.
Pero no sólo los
comercios mostraban una imagen atípica. El andén del ferrocarril Central
Argentino estaba desbordado de hombres, mujeres y niños que esperaba con
ansiedad el tren serrano que volvía de la Capital Federal, trayendo un
grupo de deportistas que habían dejado bien sentados los prestigios del
fútbol cordobés.
Cuando a media mañana se asomo el primer viajero,
estalló la ovación. Uno a uno fueron bajando
Molinolo; Rosales y
Capozucca; Gil, Moyano y Belucci; Lacasia, Zuliani, Guerini, Martínez y
García.
Era el equipo de Juniors, la vieja entidad nacida en barrio General paz,
que había conseguido el subcampeonato en el Torneo de la República, un
certamen jugado en Buenos Aires con los campeones provinciales.
La exquisitez de su
juego y los sucesivos éxitos alcanzados, hicieron que la afición
cordobesa toda, sin distinción de banderías, se identificara con el
cuadro albo. “Córdoba regresa hoy”, informaban los diarios, haciéndose
eco de la simpatía popular.
En medio de tantas
muestras de adhesión, una ocurrencia salida de uno de los presentes,
bautizó para siempre a los equipos de fútbol de General Paz Juniors.
“Son poetas del césped” dijo el “rusito”
Lacasia, hermano mayor de “lalo”, el delantero que hacía sus primeras
armas en el equipo.
El Inicio
No había comenzado
bien el año para Juniors. Su actuación en el Preparación había sido
apenas discreta, logrando el sexto puesto sobre nueve participantes. Sin
embargo, ya había insinuado algunas “cositas” como cuando goleó a
Talleres 7-3, luego de ir abajo 1-3 promediando el segundo tiempo. En
sólo 29 minutos, el guardavallas tallarín, tuvo que buscar seis veces la
pelota en el fondo de su arco.
Para el campeonato Oficial, llegaron el arquero
José Molinolo (de Bella Vista de
Tucumán) y el defensor
Fernando Belucci (de
Talleres) quienes se agregaron a Pedro Moyano (de Escuela Presidente
Roca) que ya había jugado en el preparación.
En las siete primeras
fechas,
“Los poetas”
consiguieron seis victorias y se perfilaban
para pelear bien arriba. Pero el panorama se complicó cuando el Tribunal
de Penas les quitó cuatros puntos por la inclusión del jugador Antonio
Amaya, quien había firmado con otro nombre en las inferiores.
¡Campeones!
Juniors, que apeló el
fallo, continuó la racha de éxitos y, a tres fechas del final, prosperó
su recurso en el seno del Consejo Federal de la AFA, por lo cual se le
restituyeron los puntos objetados, consiguiendo una ventaja fundamental
sobre sus escoltas. El 30 de Octubre, Juniors dio una nueva muestra de
su categoría y consiguió un triunfo clave al golear 9-2 a San Lorenzo.
El arquero
José Molinolo
recuerda:
“Ese día perdíamos 2 a 0 cuando recién empezaba el
partido. Se me acercó la “luría” Guerini, y me preguntó cuando iba a
agarrar una. Después me toco la cabeza y me dijo: “no importa don Moli.
¿Cuántos goles querés que le hagamos a estos?, Diez minutos mas tardes
les ganábamos 3-2 y mas tarde llego la goleada”.
La fecha tuvo además
otra particularidad: fue el debut del “lalo” Lacasia, quien con 17 años
reemplazó al titular Juan Carlos Pereyra.
En la penúltima
fecha, un empate con Talleres significaba la consagración. Pero
“los poetas”
no conocían el verbo especular y salieron
decididos a llevarse un triunfo. Talleres guardó sus pergaminos de
grandeza y debió resignarse a un papel de partenaire. Cuando Ricardo
Zuliani, marco el 3-1 definitivo, la fiesta se instaló en el viejo
barrio de los ingleses.
Una
delantera temible
“Ha visto
cristalizados sus anhelos la vieja entidad de barrio General Paz” tituló
La Voz del Interior el 14 de Noviembre y aseguraba que “el conjunto
campeón de 1943 daba la impresión de solidez que no ha desmentido en la
cancha, ya que no se sabe que apreciar, más que su delantera rápida,
conminadora y decidida o su defensa de acción firme y segura en la labor
defensiva, como serena y eficaz en el apoyo”.
El arco de Juniors
fue el menos batido del torneo,
pero la producción de la delantera fue sensacional.
Los
forwards albos marcaron 50 goles en 16 encuentros,
reafirmando aquella vieja sentencia que reza que: “la mejor defensa es
un buen ataque”.
“El gringo” Zuliani y “paco” Garcia,
eran hombres forjados en la propia casa, Alfredo
Guerini, provenía de Belgrano, donde se hallaba postergado, y junto a
ellos fueron alistados Humberto Martínez y Carlos Lacasia, jugadores de
extraordinarias aptitudes que todavía asistían a la etapa de formación.
Estos cinco delanteros marcaron 45 de
los 50 goles del equipo.
Aquel elenco entregó
muchas jornadas memorables, pero no pudo proyectarlas por mucho tiempo
más. La alta cotización profesional llevo a varios de sus integrantes a
tomar nuevos rumbos. A pesar de ello, quedo la satisfacción de tener en
Lacasia al único representante cordobés en el seleccionado argentino que
en 1953 le ganó a Inglaterra por 3-1.
La historia
continúa...
El paso del tiempo se
llevó esa camada de grandes jugadores, pero el mote de
“los poetas del césped” quedó para siempre.
Las campañas cumplidas en 1946, con varios de los “sobrevivientes” del
`43 perdiendo una final inolvidable ante Belgrano 3-5 y la del `53,
cuando dictó cátedra con un equipo compuesto por Ricardo Panciera, Juan
Barberis, Alberto “tata” Sánchez y Juan Carlos Castro, entre otros, no
hicieron más que reafirmar un estilo de juego ofensivo y vistoso.